Patrimonio geológico y arqueológico

Patrimonio geoloógico y paleontológico 

La Geodiversidad presente en la Isla Grande Atacama permite identificar unidades territoriales que develan procesos naturales de gran escala temporal en los que encontramos minerales, fósiles y otros elementos presentes que nos entregan información de las variaciones geológicas del sector.

Uno de los lugares más destacados es la zona de quebradas Los Amarillos, que es conocida en Caldera, Atacama y todo Chile como el sector de Quebrada Los Dedos. Lugar que presenta una gran cantidad de quebradas profundas que asimilan la forma de dedos, producto de la erosión fluvial, esto debido al agua que ha discurrido durante millones de años las quebradas han quedado expuestas y en ellas se hayan restos fósiles de vertebrados e invertebrados marinos.

Se estima que en la zona existen más de 75 especies diferentes de fauna fósil, lo cual convierte a esta zona en el yacimiento de vestigios fósiles más importante del país.

Los fósiles presentes en el lugar tienen dataciones de hasta 16 millones de años. Estas especies han llamado la atención de naturalistas y científicos desde el siglo XIX. El caso de Rodolfo Philippi es uno de los más destacados, él en su visita de 1853 al sector describió 33 especies diferentes en Los Dedos, la mayoría de moluscos.

Por otro lado, el destacado naturalista atacameño Ernesto Guigoux, identificó 70 variedades de vertebrados, entre los que se encuentran peces, aves y mamíferos.

La mayor parte de las especies identificadas en Caldera corresponden al «bonebed» de Bahía Inglesa, siendo algunos de los más conocidos el tiburón Megalodón, el Pelagornis chilensis, las ballenas de Cerro Ballena, el cocodrilo gavial y el odobenocetops.

Caracterización geológica:

La zona costera del área se caracteriza por sus terrazas marinas fosilíferas, sus dunas costeras y a los cuales está asociado (fuera del área) el gran Mar de Dunas situado en las serranías de la Cordillera de la Costa de Copiapó.

Las unidades territoriales de valoración máxima y muy alta corresponden a sitios paleontológicos, acantilados fosilíferos, y el humedal del Río Copiapó, un estuario que posee formaciones dunares, lagunas y una extensa playa.

Los geositios que revisten mayor importancia patrimonial en el Área Marina Costera Protegida son los siguientes:

Terrazas y acantilados costeros de Chorrillos: Labrados en rocas sedimentarias marinas del Mioceno y Plioceno con fauna fosilífera (GODOY et al. 2003). Se reconocen pliegues y fallas que revelan actividad neotectónica y también, atractivas formas residuales por erosión diferencial en las terrazas y en los acantilados marinos activos. Sitio de graninterés científico y escénico 

Humedal del Río Copiapó: Situado al norte de la desembocadura del río Copiapó, tras un cordón litoral arenoso de 4 kilómetros de longitud. Variedad de especies vegetales hidrófilas como también, sitio de nidificación de avifauna y albergue de aves migratorias.

Quebrada La Higuera: Extraordinario conjunto de formas remanentes de erosión por accionesfluviales y eólicas tales como cerros testigo, yardang, cornisas y escalonesde denudación labrados en la secuencia sedimentaria marina de la formación Bahía Inglesa

Duna Ramadas: Duna litoral compuesta por sucesiones de dunas longitudinales activas devarios kilómetros de largo; sus arenas se componen de un alto contenidode carbonato de calcio por presencia de bioclastos de origen marino

Yacimiento Fosilero de Bahía Inglesa:Terrazas marinas erosionadas por profundas quebradas debidos a la erosiónfluvial y pluvial. Los estratos sedimentarios contienen fauna fosilífera de vertebrados marinos de hasta 23 millones de años de antigüedad

Patrimonio Arqueológico 

La presencia ancestral de personas en este sector tiene distintas expresiones y continuidad hasta nuestros días. Algunos vestigios son las tumbas hechas con cúmulos de conchas llamados conchales, así también los refugios llamados tambos y restos de herramientas para la caza.

 

La Isla Grande Atacama posee vestigios arqueológicos de hace miles de años. Los más antiguos datan del período entre el 7.730 A.C. al 5.000 A.C. con restos que dejaron personas del grupo huentelauquén y que tienen relación con otras caletas y aguadas de Atacama. Este grupo se caracterizó por desarrollar trabajos líticos (en piedra) con formas geométricas de seis puntas.

De los grupos cercanos a la cultura huentelauquén, se pasó al período llamado Arcaico Medio, donde aparece la cultura llamada «Cultura del anzuelo de concha», también llamada Complejo Camarones ya para el 5.000 A.C.

Eran sociedades probablemente especializadas en la caza del lobo marino y el hallazgo más notable es el anzuelo de valva, especialmente el construido con choro zapato. Vivían en torno a caletas, ensenadas y especialmente en lugares cercanos a loberías.

Del 2.000 A.C. al 10 A.C, hay evidencias de una transición hacia el complejo cultural Molle, constatándose algunas manifestaciones materiales relacionadas. También existen evidencias de arpones de huesos para cazar ballenas y guanacos.

Del año cero de nuestra era al 700 D.C., se encuentran otro tipo de vestigios que caracterizan al denominado período Formativo Temprano en donde empiezan a trabajarse metales hacia el interior de Atacama por parte de la cultura Molle, la que arriba al litoral portando objetos metálicos e intercambiándolos por productos marinos. Existen conchales funerarios asociado a la cultura molle y otro relacionado con la cultura diaguita.

Desde el 700 D.C. al 1.200 D.C. se da paso al período medio, en el que el complejo cultural Las Ánimas, proveniente probablemente del territorio conocido hoy día como Puna de Atacama en Argentina. Esta cultura introdujo nuevas tecnologías y prácticas, la agricultura y el pastoreo son parte de sus aportes. Se han encontrado camélidos andinos en el contexto de los ritos y estructuras funerarias de las ánimas.

De esta etapa se pasa al período denominado de Pescadores contemporáneos a poblaciones tardía del desarrollo regional, productoras de alimentos» que va del 12000 d.C. al 1.450 d.C., los llamados camanchacos.

En esta etapa hace aparición el imperio Inca que transformó a los territorios costeros en abastecedores de los centros administrativos interiores.

Los habitantes del mar mantuvieron sus costumbres nómadas y al llegar los españoles se les llamó «changos», al pueblo camanchaco.

En el territorio de la componente costera de la Isla Grande Atacama se han hallado numerosas evidencias arqueológicas. Son 57 los puntos de conchales en que se han hallado túmulos funerarios probablemente molles, además de estructuras semi circulares utilizadas para refugio en el sector de El Morro; así como también restos de puntas de flechas y trabajos líticos (en piedra).